Recordar es aprender

Nuestros mayores nos han dejado una bonita herencia: su fe cristiana y sus valores humanos.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Foto de la primera comunión de mi sobrina Sofía. Está tomada en el restaurante dónde fuimos a comer ese día.
Las primeras comuniones de mis sobrinos han sido buenas ocasiones para reunirnos toda la familia.

martes, 18 de noviembre de 2008

Mi madre joven



Foto de mi madre. Falleció el 17 de noviembre de 1981, de un infarto. Nadie esperaba ese final repentino: hacia vida normal, aunque estaba enferma de asma desde hacia muchos años. Llevó una vida dura: 7 hijos, poco dinero, una gran sensibilidad. Era muy religiosa, con una gran fe que transmitió a sus hijos. De joven fue muy deportista: jugaba al tenis, nadaba, le gustaba la natación. Desde el Cielo cuidará de todos sus hijos y nietos.

lunes, 27 de octubre de 2008

Huida de Madrid, durante la guerra civil, de mi padre y sus hermanos





El sábado 25 de octubre estuve en la boda de Cristina, hija de mi prima Marí Carmen Valls, en Santander. En la comida me pusieron en la mesa con mi hermana Pachi y su marido, Mariano, también: mi primo Joaquín, mi tío José y su mujer Ana María, mi tía Consuelo Bohorquez, de Sevilla, y tres personas que no conocía (eran de la familia del novio). Durante la comida me contó mi tía Consuelo que la familia de mi padre tenían un gato, llamado "El pirracas", en la casa de la calle del Pez.
Al tener que huir de Madrid de la persecución religiosa que se estaba realizando, mi padre y algunos de sus hermanos consiguieron protección de la embajada británica, y se fueron de Madrid a Valencia. Allí se embarcaron para Marsella, desde donde se dirigieron a Hendaya. Entraron a España por Irún, y marcharon a Sevilla, donde les dio refugió el tio Paco Bohorquez, auditor del General Queipo de Llanos. Desde Madrid mi abuela oía las intervenciones de Queipo en radio Sevilla, esperando recibir noticias de sus hijos. Una noche el general Queipo dijo: la familia pirracas ha llegado a Sevilla. Era la clave para saber que sus hijos estaban a salvo. ¡Gracias a Dios!, y gracias a mi tío Paco que recibió a mi padre, y gracias a Queipo que ayudó a mi familia.
No quiero dejar de recordar que mi abuela Paz, viuda joven con 8 hijos, fue metida en la cárcel por el delito de ir a misa, y ser cristiana. Salió de la prisión milagrosamente, no así mi tío Joaquín que desapareció en una cárcel de aquellos desalmados. Desde el cielo nos ayudará a conservar nuestra fe y nuestra vida cristiana.

miércoles, 27 de agosto de 2008

mi familia


Mi padre y mi madre eran de Madrid. Los dos profundamente madrileños, y en esa ciudad vivieron toda su vida. Mi padre había nacido el 4 de septiembre de 1920, hijo de Fernando, ingeniero militar, y Paz, ama de casa con una gran cultura, muy superior a la gente de su época. Recuerdo muy bien a mi abuela Paz, que tuvo 8 hijos, y se quedó viuda muy joven. Cuando yo la conocí vivia en la calle del Royo, enfrente del ayuntamiento de Madrid. Mi abuela escribia libros y poesías. Recuerdo que encontré un libro suyo, a través de internet, en una libreria de Buenos Aires. Ella no había salido de Europa, pero alguién se había llevado su libro a la Argentina.
Mi abuelo Fernando, al que yo no conocí, había nacido en San Juan de Puerto Rico, cuando esta isla del Caribe formaba parte de España. Se preparó para las oposiciones de entrada en el ejercito, y fue número uno del arma de ingenieros, promoción a la que pertenecíeron ilustres militares, cuyo nombre no recuerdo ahora.

mi familia


Mi padre y mi madre se conocieron en la guerra civil española: las dos familias (Uriol y Batuecas) tuvieron que huir de Madrid, aunque no todos pudieron salir de esta ciudad. Coincidieron en un barco (creo que de la Cruz Roja) que llevaba gente de Valencia a Marsella. Recuerdo que una vez me comentó mi tía Carmen, que recordaban a mi madre como aquella chica tan guapa que habían conocido en el barco. No sé la edad que tenían entonces mi padre y mi madre -los dos habían nacido en el 1920-, pero deberían tener unos 17 años en 1937. Se casaron el año 1949 y yo fui su primer hijo, el primogénito, que nací el 7 de octubre de 1950.
Alguna vez le pregunté a mi padre sobre aquella época y no quiso contarme nada. Su infancia fue muy dura: murió su padre cuando él tenía 9 años -no estoy seguro-, y fue llevado a un colegio interno para huerfanos de militares. Creo que allí lo pasó muy mal. Cuando acabo el bachillerato, empezó a prepararse para el ingreso en la escuela de Caminos, y estalló la guerra. Tuvo que interrumpir su preparación, y vivió todas las penalidades de la guerra: primero en Madrid, y luego en el ejercito de Franco, del que fue soldado voluntario y alférez profesional. Al llegar a Marsella en el barco que les trasladó desde Valencia, se fueron a Hendaya, no sé en que medio. Tendría que hablar con el hermano de mi padre que queda vivo para informarme sobre este punto. Mi madre pasó el resto de la guerra en San Sebastián, para volver a Madrid al final de la contienda.