
Mi padre y mi madre eran de Madrid. Los dos profundamente madrileños, y en esa ciudad vivieron toda su vida. Mi padre había nacido el 4 de septiembre de 1920, hijo de Fernando, ingeniero militar, y Paz, ama de casa con una gran cultura, muy superior a la gente de su época. Recuerdo muy bien a mi abuela Paz, que tuvo 8 hijos, y se quedó viuda muy joven. Cuando yo la conocí vivia en la calle del Royo, enfrente del ayuntamiento de Madrid. Mi abuela escribia libros y poesías. Recuerdo que encontré un libro suyo, a través de internet, en una libreria de Buenos Aires. Ella no había salido de Europa, pero alguién se había llevado su libro a la Argentina.
Mi abuelo Fernando, al que yo no conocí, había nacido en San Juan de Puerto Rico, cuando esta isla del Caribe formaba parte de España. Se preparó para las oposiciones de entrada en el ejercito, y fue número uno del arma de ingenieros, promoción a la que pertenecíeron ilustres militares, cuyo nombre no recuerdo ahora.
